Cómo dejan de sostenerte las piernas cuando te dicen que sí.
–¿Qué autora quieres que te lleve?
–No sé, Maribel. Alguna que sea un poco conocida y que tenga algo que decir sobre el medio rural, que se criara en un pueblo, o viva en un pueblo...
–Hazme la carta a los Reyes Magos. Apunta bien alto.
–Esto es de locos, pero bueno. Fulanita, Venganita, Zutanita... pero no va a querer venir ninguna, si apenas salimos en los mapas.
Veinte minutos de nervios después.
–Fulanita no sale de promoción porque está encerrada escribiendo, Venganita solo promociona en Madrid porque ya tiene una edad y no sale tanto de promo, y Zutanita no tiene libre esa fecha porque está de firmas ese fin de semana.
—Pues nada, lo hemos intentado.
—¿Cómo que lo hemos intentado? Tendremos que seguir buscando. ¿Quién más te apetece que vaya?
—A ver... en realidad yo quisiera que viniera XXXXXX, pero no me he atrevido a decírtelo antes.
—¿Y eso por qué?
—Pues porque es XXXXXX. ¿Cómo va a querer venir aquí? Además, me moriría de los nervios, no sabría estar a la altura, ¿cómo iba a entrevistarla yo?
—Anda, anda... voy a escribirle.
—¡Ay, dios!
Diez interminables minutos después, dos visitas al baño después, una visita histérica a mi compañera después, una llamada desquiciada después, veintisiete paseos por la oficina agarrándome de los pelos después.
—Ha dicho que estará encantada. Cierro la fecha y los detalles con ella. Pásame el dosier del festival.
— ...
—¿Estás ahí?
— ...
Dudo que nunca olvide la mañana en la que Maribel Medina, de Mi pueblo lee, consiguió que Espido Freire participara en nuestro festival.
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