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5. Necesitamos un hada madrina

O cómo el club de lectura vuelve a abrir puertas.

–¿Cómo llevas la guía de lectura consciente para el seminario?
–No la llevo... no sé por dónde empezar. ¿Cómo voy a explicar yo a bibliotecarias, maestras, dinamizadoras culturales y demás cómo fomentar la lectura?
–Eres tonta, chica. ¿Y qué piensas hacer?
–Pedir ayuda a la mejor, ya verás.


Me pudo el miedo y me bloqueé. Me encanta escribir. Sabía lo que quería contar y cómo hacerlo. Tenía párrafos enteros en mi cabeza, incluso una estructura de maquetación. Pero no era capaz de sentarme a escribir. La silla tenía pinchos, y no solo porque mi gato se tumbe en ella detrás de mí y me clave las uñas en el culo para que le deje más sitio.

Quizá, si se hubiera tratado de hacer una guía y ya está, sin el taller-seminario frente a tanta gente... El caso es que pasaban las semanas y nada. Hasta que, en pleno ataque de nervios, me puse a repasar quién podría hacerlo por mí, mucho mejor que yo, y que, además, consiguiera que llegara a más gente por su poder de convocatoria.

Creo que ha sido el gran acierto en toda la organización del proyecto y el festival. Recuerdo a la perfección la llamada a Rosario Raro, su inmediato sí, su apoyo, su cariño. A Rosario la conocíamos ya por una tarde maravillosa que nos regaló en el club de lectura... otra vez el club de lectura y los caminos insospechados que nos ha abierto.

El caso es que se puso a escribir un hermoso elogio a la lectura consciente titulado Habitar el libro al día siguiente. Esther lo maquetó, yo lo revisé con ellas, lo imprimimos y lo regalamos a las personas asistentes al taller-seminario. Rosario llenó la sala de personas dedicadas al fomento de la lectura y también de amor por las letras. Fue una tarde deliciosa, nadie quería marcharse al terminar.

Pero aquella llamada de SOS nos trajo mucho más, porque Rosario se implicó dándonos ideas, contactando con autores KM0 para nuestra feria y promocionando el festival. Además, esa tarde le ofrecimos crear un paseo literario dedicado a su obra y accedió emocionada. Nos emocionamos todos en realidad. Estábamos a punto de comenzar el taller-seminario y andábamos todos con los pañuelos en la mano para que no se nos escaparan las lagrimillas.

No todo iba a ser perfecto, y ella ya tenía compromisos el fin de semana del festival, así que habrá un postfestival para inaugurar su paseo con calma, ya con los nervios más templados, para disfrutar de ella como todos nos merecemos.

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