–A ver, tienes que diseñar la imagen del festival. Ya sabes, literatura rural, pero con un diseño un tanto industrial, como el del blog del festival. –Vaaaaaale. –Ya se te está ocurriendo algo, ¿verdad? –Un libro como cobijo, líneas puras, colores planos, casas hechas de libros, un pueblo entero hecho de libros... –Me estás dando miedito.
Yo a Esther la llamo "mi dama del Renacimiento", porque sabe hacer de todo, y todo bien. Así que siempre es un acierto porque, además, me lee el pensamiento.
Un logo muy limpio, una ilustración principal que va a dar mucho juego, un cartel precioso, lejos del estilo pastelero que tienen muchos de los carteles que ahora se ven por ahí, por obra y gracia de la acción unificadora y terrible de la IA.
En Un pueblo al pie de la letra, todo va a ser artesanal, casero, lo más profesional posible, pero muy humano. Es nuestra manera de hacer las cosas, aunque la pobre Esther haya tenido que modificar veintisiete veces el cartel conforme nos van confirmando asistencias y actividades.
Y después está Laura. Otra creativa de las de antes, ilustradora y maquetadora con la que hacía un tiempo que no trabajábamos y a la que hemos tenido que pedir ayuda urgente porque... no vamos a hacer una ruta literaria con panelería fija, ni dos... ¡tres vamos a crear! No estamos bien.
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