Un comienzo entrañable con el prefestival.
—¿Te leo la presentación que he preparado para Fernando Zamácola? Es el director de la Fundación Miguel Delibes, he tardado media mañana en escribirla.
—Seguro que ha quedado perfecta. Prefiero escucharla esta tarde.
—¿Me dejas que al menos te diga qué pregunta voy a hacerle al final?
—Venga, sorpréndeme.
—¿Vuelve Daniel, el mochuelo, al pueblo y se casa con la Uca-uca?
— ... Seguro que no se la espera.
Pues resulta que sí se la esperaba porque, sobre todo en los institutos, se lo preguntan siempre. Y su teoría es que Daniel, el mochuelo, regresa convertido en médico, se casa con ella y tienen tres niños. Y a mí me parece un muy buen final. Daniel, médico, abogado o mecánico, qué más da, tenía que regresar a su pueblo, claro que sí.
Fernando ha resultado ser una persona enamoradísima de Delibes, y de la labor de toda su familia. Ayer pasó hora y media descubriéndonos al autor tras El camino. Creo que nadie de los asistentes sabíamos la inmensa carrera profesional que tuvo este hombre que, además de escribir como pocos, fue periodista, dirigió un periódico, se enfrentó a la censura, y tuvo una cátedra en la universidad.
La semana que viene tendremos a Germán Delibes para contarnos aún más cosas sobre él. Me alegro de haber elegido conmemorar el 75 aniversario de la publicación de El camino. Me alegro de haber conocido mejor a Delibes.
El prefestival ha sido un éxito. Las personas asistentes han salido encantadas, y nosotros hemos podido charlar un buen rato después con Fernando. Por ahora, todo el esfuerzo está valiendo la pena. ¿Qué pasará la semana que viene?
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